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Durante más de tres décadas, la bodega de Pesquera de Duero ha sido sinónimo de fiabilidad, excelencia y esa autenticidad que solo se consigue respetando el origen. Pero en la casa Emilio Moro, ser un clásico no significa mirar al pasado, sino desplegar todo su saber hacer para interpretar nuevos paisajes con la misma maestría de siempre. Hoy te invitamos a descubrir sus dos caras: la profundidad de la Ribera del Duero, donde su legendaria Tempranillo alcanza una finura excepcional, y la luz del Bierzo, con una Godello que ha llegado para redefinir la frescura y la complejidad de los blancos españoles. No lo pienses más y regálate un instante hedonista con estos dos universos.
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