Pero para muchas pieles sensibles, la primavera no siempre se siente tan bien.
Alergias, rojeces, picor, tirantez, brotes inesperados… y este año estamos viendo más casos de reactividad de lo habitual.
Y no es casualidad.
El polen, los cambios bruscos de temperatura, la radiación solar y el estrés ambiental pueden alterar la barrera cutánea. Cuando eso ocurre, la piel se vuelve más vulnerable y reacciona con más facilidad.
Por eso, en esta época, muchas veces lo más importante no es añadir más productos, sino ayudar a la piel a calmarse.
Algunos gestos sencillos pueden marcar diferencia:
— Limpiar la piel con productos suaves
— Evitar exfoliar demasiado
— Usar protección solar cada día
— Priorizar fórmulas sin perfumes ni ingredientes irritantes
— Mantener la piel hidratada, aunque ya no haga frío
Y si todo esto ya lo estás haciendo bien, nuestra recomendación para esta temporada es..